Como ninguna otra

Woah. Se siente bien volver a escribir después de tanto tiempo.

Luego de pasar horas con esta parte de mi rondando en mi cabeza, hasta el punto de llevarme a escribir las primeras ideas de esta publicación en el bloc de notas de mi celular a las cuatro de la mañana, creí oportuno regresar 🤷‍♀ ¿Por qué con este tema? Ni idea.

Y aunque no puedo prometer que este espacio volverá a hacer lo que era hace casi dos años, ni que escribiré con la frecuencia con la que lo hacía, sí puedo asegurarles que me verán. Uno que otro día me sentaré a compartir con ustedes por escrito aquellas cosas que mi corazón y mente no puedan callar (como ha pasado) y las que probablemente otros corazones y mentes necesiten. Muchas de las cuales no caben en un post de Instagram.

Lo sé, porque ya lo intenté. A veces sencillamente fallo estrepitósamente en el arte del resumen y la concisión. Pero ese es otro tema. 😬

Por cierto, no puedo dejar de mencionar a la gran cantidad de personas que le brindaron apoyo a este pequeño proyecto. Y que incluso después de haberlo abandonado, me preguntaban por él. Les estaré por siempre agradecida.

A lo que vine.

De todo lo acontecido en estos años, se destacan algunas cosas. Haber iniciado una relación de noviazgo con el mejor hombre que he conocido en toda mi vida es sin duda una de ellas. Y aunque hoy día nos encontramos llenos de seguridad y esperanza, es de saberse que no siempre fue así 😅

Poco antes de conocer a Alejandro, había tomado la firme decisión de ponerle un STOP a mis emociones (aunque esto significase no enamorarme en mucho, mucho tiempo). Ellas me habían llevado a cometer errores en el pasado que lastimaron mi corazón. Y por supuesto, Dios me confrontó por ello. Creía estar buscando Su voluntad, pero en realidad hacía las cosas a mi manera. Y esto siempre termina mal.

Lo que yo no sabia era que Dios, quien me ama y me cuida incluso cuando soy terca, había estado tomando todas mis decisiones (incluso las malas) para guiarme hacia su maravilloso plan. Y Él es experto utilizando y dándole valor, sentido y propósito a lo que parece no tener ningún significado para nosotros.

Pronto me di cuenta de que Dios habia estado trabajando tanto en mi corazón, que al momento de la llegada de Alejandro a mi vida me sentía sincera y profundamente motivada a rendir y someter mis sentimientos, mis planes y mis pensamientos a Su señorío como nunca antes. ”Esta vez será diferente” me decía a mí misma 👍 Y me veía inspirada y movida constantemente a hacer las cosas correctamente. Había nacido en mí una profunda convicción y deseo de agradarle a mi Creador. Y eso no sólo se sentía bien, ¡tambien rendía enormes frutos!

Pero ¿fue facil? Pues… no 🤦‍♀ Me equivoqué varias veces. Llegaron dudas a mi mente sobre cómo debía afrontar la situación. Lamentaba no haber actuado mejor en el pasado, y erróneamente deseaba que muchas cosas hubiesen sido diferentes al inicio de mi etapa de cortejo con Alejandro (incluso cuando no estaban mal). De alguna forma, aunque las cosas habían tomado un buen curso, intentaba forzar a Dios a escribir la historia de amor que yo quería. Y amorosamente, me hizo ver mi falta.

Me di cuenta de que, incluso cuando tenia algo realmente bueno, exigía lo que yo creía que era mejor para mí. ¿La raíz del problema? La comparación con otras parejas cristianas.

Alejandro y yo en nuestro primer viaje juntos

Crecí escuchando las hermosas historias de los encuentros románticos de muchos líderes y pastores. Hice amistades con parejas que reflejaban la santidad y el amor que yo buscaba en mi futura relación. Y creía que sus experiencias debían aplicarse en mi vida. Pero ¿qué acaso no son los principios biblicos los que realmente deben servir de guía? Explícitos o no, ahí están. Y Dios busca que se hagan evidentes en tus decisiones, aunque estos no reproduzcan la misma película que viste en otros. No lo harán (y qué bueno). ¡Dios está dispuesto a escribir para ti una historia como ninguna otra!

Al final, todas son diferentes y no por eso menos hermosas o importantes para Dios. Lo que contará y hará que lo que vivas sea realmente bueno, será la firme y constante decisión de siempre obedecer a Dios y depender de él. Confiar en Su sabiduría, pues sabe lo que verdaderamente nos conviene, y aferrarnos a Sus promesas. Sólo con la certeza de que caminas en rectitud y pureza, y estás siguiendo Su voluntad, podrás estar tranquilo.

Las cosas no serán perfectas. Pero sí lo mejor que pueden llegar a ser.

Y aunque Dios quiere que lo experimentemos antes de fallar y no después (para evitarnos todo el llanto y los corazones rotos) 😂 sabe y entiende que no siempre sucederá. Por eso continúa siendo fiel. Y una vez nos hemos arrepentido, echa todas nuestras faltas al olvido. Ahí lo vemos unir las piezas y bendecirnos con la compañía de Su plan para nuestra vida.

Fue lo que, con seguridad, hizo con nosotros. Dios orquestó y dirigió nuestros pasos. Llenó nuestros corazones de una paz que sólo El puede dar. Obró y abrió puertas como nunca antes lo había hecho en ese aspecto de nuestras vidas. Y entonces lo vi. Mi oración fue contestada. He vuelto a experimentar una vez más la fidelidad de Dios

7 comentarios en “Como ninguna otra

  1. Qué inmensa alegría la que me invade cada vez que leo esta publicación. Estás llena de talento, de elocuencia y sobre todo de gracia. Es un tremendo honor formar parte de tu vida, conocerte y compartir esta intimidad que me permite ser tu inspiración. Deseo seguir leyendo más de ti y de todo eso que tienes en tu interior que es tan grande. El mundo necesita escuchar lo que tengas que decir.

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  2. Me alegra tanto leer esto. No sabes cuanto me enorgulleces.

    Sé que Dios ha tratado profundamente contigo y lo seguirá haciendo por el resto de tus días. Tienes tanto por ver y tanto para dar y recibir.

    Sabes que estaré contigo siempre . Te amo ❤️

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