Cristianos adictos a la mentira

La primera publicación de esta serie, con algunos dias de atraso. ¡Comencemos!

Las adicciones son como grilletes que dificultan nuestro andar.

Debemos correr la carrera que nos queda por delante y para eso es importante estar livianos y despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia, como la mentira.

¿Estaría bien si te diera consejos y un montón de ideas sobre cosas que al final no llegan a ninguna parte? ¿Estaría bien si te presento un proyecto como el proyecto más completo e interesante de todos, solo para que lo consumas o lo apoyes, pero que en realidad no es tan bueno? ¿Estaría bien si al final te dieras cuenta de que todos mis artículos son un fraude o una copia más de algún otro blog? ¿Te sentirías bien con eso? Mejor ni respondas.

Y es que a mi nadie tiene que decírmelo. Hoy en día, con tantos mensajes cruzados, con tanta publicidad y tanta gente tratando de vendernos tantas cosas, solo destacan y nos llegan los mensajes que nos parecen honestos y auténticos, con los que nos identificamos. Porque si de marketing se trata, los consumidores sabemos perfectamente lo que hay, olemos la falsedad en cualquier esquina. Pero lo hacemos también en otros aspectos de la vida.

No existe un voto a favor de los mentirosos. Si quieres sobrevivir, tienes que conseguir que la gente crea en ti y considere que eres muy real, que eres honesto, muy… no sé, de verdad. La mentira es enfermiza y la gente, con sus respectivas excepciones, no se quiere contagiar de ella.

La mentira es la mala costumbre más compartida. El pecado más común y a la que siempre le andamos poniendo colores. Que si mentira blanca, rosada, negra, buena o mala… Bueno. La verdad es que, por mucho que queramos pintar pajaritos en el aire, la mentira sigue siendo mentira y un pecado desagradable.

Pero, ¿qué dice la Biblia al respecto?

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La Biblia prohíbe la mentira.

Colosenses 3:10 dice: Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador”

Dice que Dios odia la mentira.

Proverbios 6:16-19 dice: Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre los hermanos.”

Y que la abomina.

Proverbios 12:22 dice: “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento.”

En fin, la mentira afecta nuestra comunión con Dios.

Isaías 59:2-3 dice: “Pero las maldades cometidas por ustedes han levantado una barrera entre ustedes y Dios; sus pecados han hecho que él se cubra la cara y que no los quiera oír”

Puede parecer que la mentira a veces es justificable o una buena manera de uno conseguir lo que uno desea, pero es negativa. Al final, hay consecuencias. A demás, para mantener una mentira, debes decir varias más y al final se convierte en una cadena que te ahorca (o te amarra, por poner un ejemplo menos dramático)

El hábito de la mentira es un hábito que, como cualquier otro pecado, nos va matando lentamente hasta conseguir nuestra destrucción. Como cristianos, debemos ir en busca de la verdad e ir en contra de toda práctica que deshonre a Dios.

No mientas y/o hagas algo por lo que debas mentir.

Si debes ocultar la verdad, cualquiera que sea la razón, entonces lo que haces no está bien. Y si es algo aparentemente bueno, pero por alguna razón entiendes que debes ocultarlo, ora a Dios para que te guie. Opta por no decir nada o busca alternativas. Pero no recurras al engaño.

El Señor nos enseña a desecharlo en todas sus variantes y formas. Incluye falso testimonio, engaño, hipocresía, exageración, calumnias, deshonestidad, fingimiento, incumplimiento, fraudes, falsificación, excusas, doble vida, pecado encubierto, disimulos, etc. Todo lo que sea contrario a la realidad o a la verdad. Si piensas que no se puede vivir en estos tiempos sin alguna de esas cosas, quebrántate delante de Dios y pídele perdón y fuerzas para levantarte nuevamente y caminar en la verdad. En Su verdad, en El.

No sea que te pase como Ananías y Safira, que mintieron y murieron a causa de esto (Hechos 5:5-10)

Puede ser difícil para nosotros distinguir entre un corazón verdaderamente arrepentido y un farsante con mucha experiencia, pero nada ni nadie puede esconderse de Dios. El Espíritu Santo conoce nuestros pensamientos como si estuvieran en altavoz. Lo que significa que, puedes engañar a los demás, pero no hay una puerta cerrada o armarios ocultos para quien todo lo sabe. 

Tus secretos no son secretos para Dios.

Como discípulos de Cristo y parte de Su cuerpo, debemos ser absolutamente veraces, sinceros, honestos, honrados, aun cuando eso signifique sufrir, por hacer Su voluntad.

Apocalipsis 21:7-8: El vencedor heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. (RVR1995)

Estas a tiempo para empezar una vida limpia e integra ante los ojos de Dios. El que miente con propósito escoge asociarse con este mundo y este mundo es enemigo de Dios.

Vivir una doble vida tiene un precio. Piensalo.

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