Dime de lo que presumes…

 

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Si alguien puede hablar sobre la arrogancia, la soberbia y el orgullo, soy yo (aunque no es que me sienta muy feliz por eso). Por años, como consecuencia de mi inseguridad, mis complejos de niña inferior y baja autoestima, la soberbia y yo nos hicimos amigos. De alguna forma, volverme una muchachita privona me ayudaba a esconder todas esas cosas que tenía, de las que no me estaba dando cuenta o que no queria que la gente notara.

Quizás no era tan consciente de ese problema como lo soy ahora, pero lo bueno es que se puede trabajar.  

Ahora puedo decir con certeza que aquella niña que miraba con desprecio a quienes parecían tener menos recursos que ella, desapareció. Y siento un profundo dolor tan solo al recordarla. Presumía de cosas que ni siquiera tenía y me sentía superior por las cosas que sí poseía. Pero luego toqué fondo. El cambio es el resultado de un proceso difícil por el que Dios me hizo pasar, que me ayudó a comprender cuál era mi identidad.

Dios usó mi experiencia para abrir mis ojos a lo ingrata y orgullosa que había sido. Estaba demasiado preocupada por verme bien ante los demás, y esconder mi inseguridad, que por vivir en busca de la aprobación de Cristo.

Aunque ha pasado mucho tiempo desde entonces y ya no soy la misma, todavía hay gente que piensa que soy aceitosa. Y aunque lo dicen personas que en realidad no me conocen, oro para que Dios me ayude a evitar las cosas que hacen que yo proyecte lo que en realidad no soy. La verdad es que no me causa gracia.

Mis experiencias me han ayudado a convertirme en una mujer segura de mi misma, así que puede que mucha gente confunda esa seguridad con arrogancia. Un exceso de seguridad puede significar que eres arrogante o que tienes demasiada inseguridad y lo intentas ocultar. Así que, hay que admitir que hasta en las cosas que son buenas hay que moderarse. 

Las actitudes prepotentes alejan a la gente. Con la ayuda de Dios, podemos rechazar esa conducta que tanto puede dañar las relaciones con nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo… En fin, con todo el mundo. ¿Cómo?

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circulo-rosa Evalúate honestamente.

”Cada cual que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3)

Tal vez pienses que no necesitas arreglar nada, que no andas mirando a los demás por encima del hombro como muchos acostumbran. Pero hazme caso. Una auto-evaluación honesta te demostrará lo contrario. Te ha pasado. A todos nos pasa. Solo es cuestión de cuidarse y procurar estudiar esos comportamientos para evitar que nos dominen. El orgullo es un asunto serio.

circulo-rosa Alégrate por los éxitos ajenos, no los envidies.

“…con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Filipenses 2:3).

Debes entender que el mundo no gira alrededor de ti. Se siente bien ser elogiado y honrado por otros, pero también debes hacer lo mismo con los demás. Tu tienes tus logros, y los demás tienen los suyos.

Es mejor ser como aquél niño que volvió a casa después de las pruebas para elegir a los actores del teatro del colegio y dijo: “¡Mamá, me eligieron! ¡Me han elegido para sentarme con el publico y animar!”. Cuando puedas hacer eso, tu cabeza podrá por fin caber en tu sombrero.

circulo-rosa No anuncies tus éxitos antes de que ocurran.

No se alabe tanto el que se ciñe las armas, como el que las desciñe” (1 Reyes 20:11).

A veces creemos estar tan preparados y seguros de algo, que al final nos va fatal. Porque, sentirnos seguros no es el problema. Es el exceso del que hablábamos hace un momento, que nos hace tropezar. Nos consideramos personas tan auto-suficientes, que olvidamos que Dios honra solamente lo que se hace “por amor de Su nombre” (Salmo 23:3).

circulo-rosa No seas altanero.

Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. (Efesios 4:2)

Ser humilde es tener consideración honesta y real por los demás, el aprecio por sus puntos de vista, la curiosidad acerca de sus vidas, la voluntad de estar interesado en el bienestar y la felicidad ajena. Es no alardear de lo que se tiene o pasar por encima de los demás. Es saber escuchar, aprender a reconocer los errores, a perdonar y a pedir perdón, entender que no siempre se tiene la razón y recordar que nadie es mejor que nadie y todos somos igual de importantes para Dios.

circulo-rosa No importa que tan atractivo(a) seas.

Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios. 1 Pedro 3:3-4

A nadie le importará lo bien que te veas, si tienes el alma podrida. La forma en que trates a los demás, lo que hagas y el cómo digas las cosas, valdrá más que tu cara bonita.

Si alguna vez hubo alguien que tuvo el derecho de ser orgulloso, es aquel a través del cual toda la vida llegó a existir. Si Jesús hubiese venido al mundo y hubiese exigido que todos le sirviesen, no hubiese sido arrogante. Hubiese sido apropiado. Pero Filipenses 2 nos dice que Él no vino en forma de gobernante, sino de siervo. Y el llamado de Cristo para nosotros es que vivamos de forma que evidencie un servicio similar.

Reflexionemos acerca de la importancia de venir al Señor bajo Sus condiciones, en humildad, reconociendo nuestra inmensa necesidad de Él. Nada de lo que tenemos, nada de lo que somos, lo tenemos y lo somos por buenos, sino por la inmensa y sobreabundante gracia de Dios.

sin-titulo Alexany Ruiz                                                                        f.png Emanuel Grullon

 

5 comentarios en “Dime de lo que presumes…

  1. Así es Ammi,quizás no muy de cerca,pero puedo se testigo, de que no eres la misma chica de hace años atrás, de verdad,¡¡ Eres otra !!.
    Todos en algún momento llegamos a ser presumidos y altaneros, pidamoles a Dios que nos ayude a ser siempre su reflejo, pues que mejor ejemplo a seguir que él..
    Muchas bendiciones.

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  2. Pienso que en toda la historia aparecen personas que tiene ese carácter, al que tú llamas defecto: Reinas, Princesas, Estrellas, Escritoras y Cantantes. Dios dota esos dones y grandezas del mismo modo que el carácter.
    Si es parte de tu persona, no creo que sea defecto.

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  3. Muy bien Ammi. Aunque es difícil, el cambio empieza cuando aceptamos que estamos mal delante De Dios. Dios te bendiga y te ayude a siempre seguir buscando ser mejor persona, humilde, sencilla y segura en El.

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