El poder de las palabras

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¿Alguna vez dijiste algo que tiempo después deseaste nunca haber dicho? Yo sí, un montón de veces. Son cosas que pasan cuando no pensamos muy bien las cosas. Cuando me daba cuenta del daño que había hecho o de la impresión que había dejado en los demás, por supuesto pedía perdón. Pero aunque sabía que esto último era necesario, lo hecho, hecho estaba.

Y es que no creo en ese famoso dicho que plantea que ”las palabras son como hojas que se lleva el viento”. No, el viento no se lleva nada. ¿O es que no saben que hay golpes que duelen menos?

El lenguaje es un arma poderosa en nuestras relaciones que conviene saber utilizar.

Lo creamos o no, las palabras hacen más que solo emitir sonido. Estas pueden bendecir y maldecir. Edificar y destruir. Sanar y lastimar.

Las palabras que usamos y escuchamos moldean nuestra mente y se convierten luego en pensamientos y acciones. El significado y la intención que exista detrás de lo que digas marcará cada momento. Sumérgete en palabras llenas de rencor y luego estarás con el resentimiento hasta el cuello. Elige palabras amorosas y verás como todo fluirá de manera más armónica. ¿Exagerada?… Ajá.

Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. (1).jpg

No lo digo yo 😏

A veces olvidamos lo importante que es tener cuidado con lo que decimos. Si no somos sabios a la hora de hablar, terminaremos por perder valiosas oportunidades, arruinando amistades y yendo por la vida lastimando gente. Y déjame decirte, dulzura, que así no se puede vivir.

Lo que decimos debe ser usado para ayudar, sanar, enseñar, edificar y, de mayor importancia, para proclamar las buenas nuevas de Jesús. Antes de hablar debemos preguntarnos, ¿lo que voy a decir edifica? ¿Pueden estas palabras causar daño? Si fuese así, entonces tendríamos que detenernos a tiempo antes de soltarlo. Porque nuestras palabras son importantes y serán tomadas en cuenta cuando estemos delante de Dios.

Piensa antes de hablar. Lo que vas a decir…   65491.png

circulo-rosa  ¿Es útil?

circulo-rosa  ¿Es verdad?

circulo-rosa  ¿Es necesario?

circulo-rosa  ¿Es de bendición?

Si no, entonces calla.

A partir de ahora, toma la decisión consciente de no decir nada hiriente o fuera de lugar. Nada que no agrade a Dios y lastime a otros. Nuestras palabras a menudo reflejan la condición de nuestro corazón. Decide demostrar paciencia y no decir nada que reste, en vez de sumar. Si surge la tentación, frena tu lengua. Es mejor contenerte que expresar algo que luego lamentarás.

Evita criticar a otros y sumergirte en chismes que al final solo carcomen la vida (Efesios 4:29). Expresa tus opiniones y/o desacuerdos sin ofender o menospreciar a los demás (Proverbios 15:4). No es lo mismo decir: ”Ya era hora de que lo hicieras bien”, que decir ”muchas gracias por hacerlo como te lo pedí”. El cuidado y la sabia elección de nuestras palabras nos puede librar de momentos amargos y un ”¡Ay! ¿Qué fue lo que dije?”.

Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado.
Mateo 12:36 | NVI | 

2 comentarios en “El poder de las palabras

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