Amor al prójimo

Mateo 24:12

‘’Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará’’

Cada día vemos como el odio, el rencor y la venganza van consumiendo el mundo en el que vivimos. La realidad es que nadie está libre de ver familias destruyéndose, asesinatos en las calles, peleas, robos, secuestros, conflictos entre parejas, racismo, discriminación, entre otras cosas de las que está lleno el planeta al que llamamos hogar.

Somos constantemente bombardeados por los medios con noticias nefastas, lo que ha provocado que nuestro corazón se endurezca, el amor se enfríe y el factor sorpresa desaparezca. Nos volvemos apáticos e insensibles frente a situaciones de necesidad.

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¿Qué sueles pensar cuando un méndigo se pasea por tu vehículo en busca de ayuda cuando el semáforo está en rojo? Por poner el ejemplo más cercano. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando toca la ventanilla y extiende la mano?

Existe un creciente número de personas que habitan las calles de las ciudades en situación de pobreza y exclusión social extrema. Pero estamos tan acostumbrados al engaño y la maldad, que hacemos caso omiso a su petición cuando se nos acercan. Más bien, dudamos de que exista alguna necesidad y optamos por creer que toda la historia o su aparente condición es un montaje, y que detrás de su mano extendida, se esconde el deseo de continuar con vicios y acciones destructivas. Pero, ¿cómo saberlo?

Lo parezca o no, soy una persona sensible. Me conmueve el dolor y la desgracia de los demás. Siento la necesidad de hacer algo al respecto y me vuelvo un caos de impotencia cuando no puedo. Pero me reconforta recordar que siempre podemos contar con algo más poderoso que el dinero; la oración. Así que, en esos casos, presento a Dios su necesidad y su condición, pues es el único que la conoce y continúo con mi día.

Hoy, es imperativo en medio de tanto egoísmo en que nos movemos, amar al prójimo. El mundo actual está tan acostumbrado a hacer el mal, que ya nadie lo advierte.

1 Juan 4:20 ‘’Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto’’

El amor al prójimo se deriva del amor de Dios. Es imposible que el hombre le manifieste una gran expresión de devoción y de complacencia espiritual sin tener en cuenta una relación sana y de amor a sus semejantes. Como escuché decir de un amigo:

‘’Amar y servir a Dios te hará amar y servir a los demás’’

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¿Quién es mi prójimo?

Un judío experto en la Ley le preguntó a Jesús: “¿Quién, verdaderamente, es mi prójimo?”. Él le contestó con la siguiente parábola: ‘’un viajero de Samaria encontró a un judío al que unos salteadores habían dejado malherido y sin nada. Aunque sabía cuánto despreciaban a los samaritanos la mayoría de los judíos, le vendó las heridas y lo dejó en una posada para que convaleciera. ¿Qué aprendemos con esto? Que el amor al prójimo abarca a los que están cerca como a quienes son de otra raza, país o religión.

Los cristianos evitamos relacionarnos estrechamente con quienes puedan debilitar nuestra fe (1 Corintios 15:33). Pero no por eso debemos mirar con desprecio a los que no la comparten. No olvidemos que Cristo murió por los pecadores, y que muchos que hoy pertenecen a la familia de Dios, estaban sumergidos en el pecado también (Romanos 5:8; 1 Corintios 6:9-11).

A la hora de mostrar amor a quienes no sirven a Dios, lo mejor es imitar al propio Jesús. Aunque detesta la maldad, trata con bondad a los pecadores, dándoles la oportunidad de dejar atrás su mala conducta y recibir vida eterna. Por eso, Jesús dio a sus discípulos la comisión de predicar, enseñar y hacer “discípulos de gente de todas las naciones” (Mateo 28:19, 20). Al colaborar en esta obra, demostramos amor a Dios y al prójimo, lo que incluye a nuestros enemigos.

Así también, amamos (o debemos amar) a quienes comparten la misma fe que nosotros. El amor nos mueve a ser bondadosos, compasivos, perdonadores y pacientes, así como a evitar los celos, la presunción, la arrogancia y el egoísmo (1 Corintios 13:4, 5; Efesios 4:32). También nos impulsa a servirnos mutuamente “como esclavos” (Gálatas 5:13). Jesús mandó a sus discípulos que se amaran tal y como él los había amado (Juan 13:34).

¿Qué implica amar a mi prójimo como a mí mismo?

Amar a nuestros semejantes como a nosotros mismos significa tener con ellos la actitud que nos gustaría que ellos tengan con nosotros y darles el trato que desearíamos recibir. Es como un ‘’ponte en su lugar’’. Bien dijo Jesús: “Todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos” (Mateo 7:12).

Jesús nos animó a pensar en cómo preferiríamos que se comportaran los demás con nosotros y luego actuar de la misma manera con ellos. Pero también, él no limitó la aplicación de su consejo a ‘’hermanos y amigos’’, él usó la palabra “hombres”, lo que significa que debemos animarnos a seguir esta norma de conducta con todas las personas que encontremos.

El amor nos impulsa a buscar formas de hacer bien a los demás. Si amamos a nuestros semejantes, demostraremos que también amamos a quien creó al hombre a Su imagen, Dios (Génesis 1:26)

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2 comentarios en “Amor al prójimo

  1. Con un mundo tan confuso y con problemas personales muy difícil de resolver, ocuparse del prójimo, pasa a un segundo plano. Pero la gracia de Dios nos enseña que no debemos cerrar nuestro corazones a los que tenemos cerca de nosotros y necesitan de nuestra ayuda. Muy bueno como escribes.

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  2. Ammi, muchas gracias por este aporte. Fueron muchas veces las que me equivoqué con respecto a las personas desconocidas que expresan necesitar algún tipo de ayuda, sobre todo económica. Ya que hay quienes se aprovechan de la sensibilidad de las personas y las engañan. También en muchas ocasiones su necesidad se evidencia con lo agradecidos que se muestran cuando encuentran una mano amiga. Hablando de esta última parte, cuando sucede, no son muchas las experiencias que alcanzan la felicidad y tranquilidad que nos invade, esperando que en alguna ocasión pueda encontrar alguna solución para su vida.

    Debemos estar atentos a aquellas personas que necesitan de nosotros, pero que no lo expresan, dejando ver que cuentan con nosotros. La ayuda o el amor al prójimo, en muchas ocasiones más urgentes, debe ser dirigidas a situaciones personales no económicas. Por lo que concuerdo debemos estar abiertos y no dejar oscurecer por la frialdad que el mundo a desarrollado para con el prójimo por razones egoístas, no ser indiferentes a todo esto. Como bien citaste y esclareciste, el mejor ejemplo de todo esto, es lo que nos mostró Jesús.

    Excelente!

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