¿Realmente importa?

Buscar la aprobación de los demás está bien hasta el punto en el que estés comprometiendo tu salud y felicidad en el proceso. Es decir, es absurdo creer que la impresión que causamos en la gente no tiene importancia. El problema surge cuando le prestamos excesiva atención a las opiniones de los demás. Cuando no sabemos reconocer el limite entre lo que esta bien y lo que no. Cuando nos preocupamos por lo que piensan de nosotros, hasta el punto de tomar decisiones importantes motivados sólo por el deseo de agradar o encajar.

Como cristiana tengo el deber de cuidar mis pasos y ‘’procurar estar bien con todos’’ (Romanos 12:18). Eso no me lo despinta nadie. Pero, de procurar estar bien con todos a efectivamente estar bien con todos, hay un mundo entero. La verdad es que no podrás estar bien con todo el mundo por mucho que lo intentes. Y entender esto nos libera de cargas pesadas.

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Siéntete cómodo no sabiendo lo que los demás piensan de ti

Cuando empecé a escribir en este blog, estaba desesperada por saber si a la gente le gustaría y si pensaría que lo que estaba escribiendo era lo suficientemente bueno. Pero entonces, un día me di cuenta de cuánto tiempo estaba perdiendo preocupándome por eso. Así que aprendí a relajarme con simplemente no saberlo.

Dios nos dice en Su palabra, en Eclesiastés 7:21:

No prestes atención a todo lo que se dice y asi no oirás a tu siervo hablar mal de ti”.

Notese que dice: “y así no oirás a tu siervo hablar mal de ti”, porque efectivamente lo está haciendo. Y es que en realidad todo el mundo tiene una opinión, siempre. Opinan sobre tu vida, sobre tus relaciones, sobre tus decisiones… pero es sólo eso, una opinión. Solo palabras y percepciones subjetivas de tu persona que no hacen ningún aporte real. De eso se alimenta la gente. Del chisme, de los comentarios, de ‘’mira lo que pasa con fulanita…’’. ¿Qué necesidad tenemos de saberlo? No nos sirve de nada. Al menos, a mí no. No pretendo descubrir lo que pasa por la cabeza de quienes me conocen (y mucho menos de quienes no). Estoy feliz no sabiendo lo que otros piensan sobre mí.
Solo hay una manera para evitar las críticas: no hacer nada, no decir nada y no ser nadie. – Aristóteles.

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La opinión de otra persona no es tu problema

Las apariencias engañan. El cómo le pareces a alguien y cómo realmente eres, pocas veces concuerdan. El cómo te perciben los demás casi nunca está basado en información real. Si alguien forma una opinión sobre ti basado en superficialidades, entonces les toca a ellos, no a ti, reformar esas opiniones basándolas en un punto de vista más objetivo y racional. Deja que ellos se preocupen por eso. Tu relax.

Y te lo digo de verdad. El 40% de mis amigos más cercanos alguna vez me dijeron: ‘’yo pensaba que tú eras odiosa’’. Una percepción de mi persona que intentaba comprender. ¿Qué fundamentos tenían? Hasta donde yo sabía, ninguno. Pero la gente le da rienda suelta a su mente y termina pensando lo que quiere, les des razones o no. Así que dejé de preocuparme por eso.

En pocas palabras: Las opiniones que otras personas tengan sobre ti es su problema, no el tuyo. Cuanto menos te preocupes por lo que piensen de ti, menos complicada se volverá tu vida.
Preocúpate por lo que otras personas piensen, y siempre serás su prisionero. – Lao Tzu

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¿Realmente importa?

Como dije más arriba, la gente al final terminará pensando lo que realmente quiere pensar. No importa lo cuidadosamente que elijas tus palabras y gestos, siempre hay una buena probabilidad de que alguien las malinterprete y distorsione. ¿Eso importa, dentro de todo el esquema de las cosas? ¿Realmente interesa? Ehm… no.

Cómo te ven los demás no es importante. Cómo Dios te ve y cómo te ves a ti mismo significa todo. Cuando estés tomando grandes decisiones, recuerda; lo que piensa Dios sobre ti y lo que piensas sobre ti mismo y sobre tu vida es más importante que lo que la gente piense de ti. Nunca te avergüences de hacer lo que sientes y sabes que es correcto, basado en lo que dice la Palabra de Dios.
No tengo la responsabilidad de ser como los demás esperan que sea. Es su error, no mi defecto. – Richard P. Feynman

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Ve el beneficio en ser único

Es la naturaleza humana tratar de imitar a los otros humanos que miramos, cuando nos sentimos inseguros en nuestra propia piel. Pero tratar de ser otra persona siempre nos dejará una sensación de vacío interior. ¿Por qué? Porque lo que nos gusta de la gente que admiramos realmente es su individualidad; las cualidades que las hacen únicas. Y como resultado, no nos sentimos suficientes. Pero para poder ‘’copiarlos’’ realmente, tenemos que desarrollar nuestra propia individualidad, y de esa manera, tendríamos que ser menos como ellos y más como nuestro verdadero ser, aunque a fin de cuentas a quien realmente debes parecerte es a Cristo.

Pero entiendes a lo que me refiero. Todos tenemos manías y perspectivas únicas. Cuanto más relajado estés con tus diferencias, más cómodo te empezarás a sentir siendo simplemente TÚ. Olvídate del otro. Celebra ser diferente. No cambies quien eres, por el contrario, sé quién eres y no alguien más. No te sientas incomodo por no poder agradarle a todos. Lo mejor de todo es que no tienes que hacerlo.
Ser uno mismo, en un mundo que está constantemente tratando de hacer que seas alguien diferente, es el mayor logro. – Ralph Waldo Emerson

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Se cuidadoso, pero no demasiado

Sé cordial y razonable, por supuesto, pero no elijas con tanto cuidado cada palabra que dices. Empuja a un lado tus preocupaciones sobre lo que los demás puedan estar pensando. Deja que las consecuencias de hacerlo se desentrañen naturalmente. Lo que descubrirás es que la mayoría de las veces, nadie se ofende ni irrita en absoluto. Y si se enojan, es probable que sólo sea porque haces que sientan que tienen menos poder sobre ti.

Es cansado estar cuidando constantemente tus pasos para procurar ‘’no herir susceptibilidades’’. Como escuche decir de un pastor recientemente: ‘’no debemos ser demasiado bruscos, pero los demás deberían aprender a no ser tan sensibles’’.

Debes ser sabio con tus palabras, y cuidar tus acciones. Debes respetar y obedecer a tus líderes, y ajustarte a las normas establecidas en las instituciones a las que perteneces, como la iglesia, la universidad e incluso tu casa. No estamos hablando de hacer ‘’lo que te venga en gana’’. Debes cuidarte de no cruzar la línea que está en medio de la individualidad y la rebeldía. Solo si lo haces, puedes estar tranquilo. Porque, aunque debes dar cuenta por lo que haces, fuera de eso, no puedes pretender ser lo que los demás quieren que seas. Si no, estarás viviendo en una mentira, dejando de ser quien eres solo por temor a que a otros no les guste. Vive toda tu verdad a partir de ahora. Sé abierto y sincero, explica cómo te sientes, y sigue haciendo lo que sabes que es correcto. Balance, balance…
Expresa lo que eres y di lo que sientes, porque a quienes les preocupa no cuentan y a quienes cuentan, no les preocupa. – Theodor Seuss Geisel

Una vida dedicada incesantemente a tratar de complacer a la gente que, tal vez, son incapaces de ser complacidos, o tratar excesivamente de verte siempre como haciendo “lo correcto”, es el camino seguro a una existencia lamentable.

Yo, eventualmente, me di cuenta de que existir sin vivir de verdad, no era lo que quería para mí. Así que hice cambios; implementé los cinco puntos de los que hable en este artículo y nunca miré atrás. Porque, esta es mi vida, estas son mis elecciones, estos son mis errores y mis lecciones. Mientras no lastime a la gente, no tengo que preocuparme por lo que piensen de mí. Así que, si estás en el mismo lugar que una vez estuve yo, buscando la aprobación de todo el mundo en cada pequeña cosa que haces, por favor toma este artículo en serio y empieza a hacer cambios hoy.

Tu turno…

Un comentario en “¿Realmente importa?

  1. Hola Ammi, Uff que tema!

    Me gustó mucho este artículo, debido a que soy de las personas que se preocupa por cómo los demás se sienten conmigo o me perciben, aunque a medida que he ido adquiriendo experiencias, esto ha mejorado bastante, como para no preocupare por esas personas que, aún con un buen trato, lleno de paciencia, es como echarle leña al fuego… La verdad es que hay personas con las cuales es imposible, y es mejor guardar la distancia en paz. Lo mejor de todo esto es que uno puede medir sus actos como Cristiano, y de ahí saber en qué ocasiones debemos aclarar nuestra posición ante los demás.

    Muy bueno!

    Me gusta

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