Perfeccionistas empedernidos

 

Uno de los desafortunados efectos secundarios de mi perfeccionismo es que soy (aparentemente) incapaz de hacer nada sin tener que pasarle por encima. Soy una pensadora con una habilidad especial para hacer las cosas más difíciles de lo que necesitan ser, y me las arreglo para poner una cantidad excesiva de esfuerzo en todo, desde la planificación de un evento, hasta el blog escrito. Por desgracia, esta forma de pensar de perfeccionista, con frecuencia me ha impedido disfrutar de los pequeños detalles y relajarme. Aunque, por suerte, muchas de las acciones y/o gestos de mis cercanos me motivan a darle algunas patadas a mi perfeccionismo, que llegue hasta la acera.

Elizabeth Gilbert, una excelente escritora, dijo ‘’la unidad de perfeccionismo es una pérdida de tiempo corrosivo. En algún momento, lo que realmente tenemos que hacer es terminar nuestro trabajo y lanzarlo como está, aunque sólo sea para que podamos pasar a hacer otras cosas con un corazón alegre y decidido’’ Estoy empezando a reconocer la verdad en esta afirmación, que tiene un potencial infinito para su aplicación.

No se trata de ser mediocres y zafarnos de nuestros proyectos. Se trata de reunir el valor que se necesita para dejar ir a la perfección, que casi siempre nos estanca. De hecho, poco a poco he aprendido que un proyecto imperfectamente completado o acto de servicio, es infinitamente mejor que uno perfecto perdido en estándares inalcanzables.

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Los perfeccionistas empedernidos son afectados por los habitos negativos que los dominan y estan envueltos en cosas como:

  • Ansiedad y estrés emocional producidos por la sensación de no ser lo suficientemente buenos.
  • Aplazar tareas eternamente a la espera de conseguir la versión “correcta”.
  • Imponernos dar mas del 100% en todo lo que hacemos porque, de no ser así, el resultado sería mediocre.
  •  Fijar metas poco realistas e inalcanzables. Algunas veces en lugar de trabajar para conseguir el éxito, se trabaja para conseguir la perfección.

Siendo como soy, una persona híper exigente, me planteo cómo puede ser que haya hecho tantas cosas imperfectas y me haya atrevido a lanzarlos a la luz. Pero entonces recuerdo que aspirar a la perfección es una utopía: nunca va a suceder. Nunca estará perfecto.

Para mí todo se puede resumir en una frase: esfuérzate para que, lo que sea que hagas, sea excelente, de calidad y te haga feliz, no para que sea perfecto. Lo primero es conseguible, lo segundo es imposible.

Algunas claves para relajar el perfeccionismo

1. Recuerda que nadie es perfecto. Todos tenemos puntos fuertes y débiles. Eso no quiere decir que no debamos intentar mejorar y aprender cosas nuevas, pero hay momentos en los que debemos resolver situaciones con las herramientas de las que disponemos. No es útil perder el tiempo pensando en lo que no podemos hacer o nos falta.

2. ¿Se trata de ser perfecto o de realizar una tarea? ¿Qué es lo que importa? En ocasiones el perfeccionismo deriva en el aplazamiento recurrente de tareas (procrastinación), es decir, lo contrario de la productividad y la eficiencia. Y a veces, lo verdaderamente importante es cumplir con lo que debes hacer.

3. Define metas concretas. Saber qué necesitas conseguir te ayudará a saber cuando has terminado, en lugar de “estirar” eternamente lo que estás haciendo.

4. Establece un tiempo límite. Hay tareas que parece que nunca terminan. Por ejemplo, preparar una presentación. Por mas vueltas que le des, siempre suele aparecer algo que cambiar o mejorar. Si te impones terminar en una fecha determinada romperás el bucle de las revisiones sin fin.

5. Define tu propio nivel de calidad. Deja a un lado cómo pueden valorar los resultados otras personas. Lucha por los resultados mas adecuados para ti aceptando que “las cosas bien hechas” y la excelencia, puede tener muchas caras. No existe sólo un modo de hacer las cosas.

6. No hagas comparaciones. Todos tenemos nuestro propio ritmo y bagaje personal. Date permiso para cometer errores, ensayar, practicar… escribe borradores y prueba… y mientras lo haces, dale vacaciones a tu parte mas crítica. Encuentra la libertad para aprender y experimentar sin tener que preocuparte por aquello que se podría estropear o salir mal. Intenta cosas nuevas, aprende de los errores y relax.

Encuentra belleza en la imperfección.

jjj

3 comentarios en “Perfeccionistas empedernidos

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