¿Tenerlo todo y perder el alma?

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?”. Es ésta una de las preguntas que atraviesan de polo a polo la historia de la humanidad y ante la cual nadie puede quedar indiferente. ¿Qué has hecho tú por Cristo hasta el día de hoy?

Le tengo una gran admiración a Steve Jobs. Fue, sin duda, uno de los más grandes inventores. Inventó la Macintosh, el iPhone, el iPod y el iPad. En el 2010 su fortuna estaba calculada en 6.1 Billones de dólares. Era un gran ejecutivo y un jefe exigente. Considerado, por algunos como superior a Einstein y Edison. Ya antes de cumplir treinta años, el 24 de Enero del 1984, Steve Jobs introdujo la vanguardista computadora Macintosh, desafiando y compitiendo con IBM, quien dominaba el mercado de las computadoras en ese tiempo.

El Sr. Jobs tenía:

  1. La tecnología de punta: Él fue el inventor de los dispositivos informáticos y de comunicación más fáciles de usar, más modernos, más estéticos y más funcionales
  2.  Una acaudalada fortuna: Su fortuna ascendía a más de seis mil millones de dólares y cuando se tiene tanto dinero, resulta fácil obtener y ser asistido por los mejores especialistas, costear operaciones carísimas y recibir los mejores tratamientos (sin embargo, para él no fue suficiente)
  3. Una mente brillante y acceso a fuentes de información inimaginables. Jobs no era un hombre común. Los hombres comunes usan los garajes de sus casas para tener cachivaches inservibles. Jobs usaba el garaje de su casa, siendo un adolescente, para desarrollar tecnología que hoy resulta ser imprescindibler para la administración, las ciencias, las artes y la literatura.
  4. Adversarios poderosos, como Bill Gates. En una ocasión, el reportero de tecnología del Wall Street Journal, Walt Mossberg, le preguntó a Jobs que a qué se parecía el hecho de tener la posibilidad de tener tantas ventanas abiertas en una pantalla de computadora, desde que los programas iTunes de Apple fueron instalados en ciento de millones de computadoras personales. El respondió, con cierta tranquilidad: “Es como darle un vaso de agua fría a alguien que se encuentra en el infierno.” Más tarde, Bill Gates, al ser también entrevistado por Mossberg, frente a Jobs, Gates comento: “Asi que yo soy un representante del infierno”. Jobs le paso una botellita de agua fría a Gates, de esa manera la tensión entre ambos se rompió y la entrevista fue un éxito. Tanto así que al finalizar la entrevista, la gente le dio una ovación de pie a ambos hombres y había lágrimas en los ojos de algunos de los presentes.
  5. Una familia. Compuesta por cuatro hijos y una esposa.
  6. Comida en abundancia.  Jobs tuvo infancia difícil. Para lograr conseguir comida por, al menos, una semana, debía caminar kilómetros hasta un templo budista.

Este hombre revolucionó, trastornó, cambio el globo terráqueo con sus innovaciones y tecnologías. ¿Cómo no ha de tener mi admiración? Pero, aunque en realidad no sé si tenía a Dios como centro de su vida, sabemos que no disfrutaba de buena salud. El Sr. Steve Jobs falleció el 5 de Octubre del 2011 a sus 56 años por causa de un cáncer de páncreas.

Podemos tenerlo casi todo, pero la verdad es que no es el “casi” lo importante, es el “todo”. Tanto lo perseguimos, pero ¿dónde está?

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“Deseo que prosperes en todo, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 juan 1:2). Fueron las palabras de Juan, a su gran amigo Gayo. Mi jefe al hablar de sus sueños y deseos para la empresa siempre menciona: ”deseo que tengamos salud, amor, trabajo y dinero, en ese mismo orden”. No cabe duda alguna de que nuestra salud es importante. Debemos hacer lo posible por ejercitarnos, comer bien y saludable. De hecho, nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. Es razón suficiente para cuidarlo. Y Steve Jobs lo tenía relativamente todo, más de lo que muchos tenemos y más de los muchos pudieran soñar tener. Pero al final, solo ha quedado su legado.

Y esto es, sin duda, muy importante. El problema es que el legado es algo terrenal, el recuerdo de los humanos, de la gente que nos rodea. Pero nada de esto nos promete la vida eterna con Cristo. Más alla de quererlo todo, debemos querer lo que es correcto, estar cerca de Dios, ver su rostro algún día. Esto es lo que debemos perseguir, por encima de todo.

Muchas veces, absortos por tantas preocupaciones e inquietudes, nos olvidamos de las cosas verdaderamente esenciales de la vida y perdemos a menudo la brújula y el sentido de nuestra existencia. Hacemos muchas cosas y nos afanamos en una y mil actividades sin reparar en el porqué o para qué de todo aquello. Cristo te cuestiona hoy a ti, directamente, ¿de qué te va a servir ganar el mundo entero con placeres, poderes, lujos y vanidades, con dineros, bailes y fiestas superficiales si al final pierdes tu alma o te quedas sin lo más importante y esencial? Para ti, ¿qué es lo más importante?

Dios desea que seamos prósperos. El realmente quiere que nosotros tengamos todo lo necesario en esta tierra, pero existe una condición; eso Dios lo hará proporcionalmente a como prospere tu alma. La palabra no se equivoca cuando dice “Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Cuando buscamos lo material más que lo espiritual, estamos haciendo lo opuesto a lo que la palabra enseña en este versículo, por lo tanto nos colocamos en el escenario perfecto para perder nuestra alma. ¿Y de qué vale hacerlo? ¿Vale realmente la pena luchar por conseguirlo todo, para perderlo al final, incluyendo nuestra salvación y nuestra vida?

Recuerda que la vida pasa demasiado rápido y que la muerte nos llega de sorpresa, inesperadamente. Cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones. Procuremos buscar el reino de Dios primero, entregarle todo nuestro ser al Señor, no un “casi todo”, sino la totalidad de nuestra vida y de igual manera, proporcionalmente, prosperaremos en todo y no perderemos nuestra alma y salvación. Existe un vacío en nuestro interior que tiene el tamaño de Dios, y no puede ser llenado con nada más que no sea con él. Si nos enfocamos en él, tendremos la certeza y la esperanza de que, al final del camino, estaremos a salvo. Definitivamente esta es la mejor manera de vivir.

hh

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