WhatsApp y otros males: altas y bajas de estar en un grupo y cómo no morir de estrés

Todos los que tenemos WhatsApp estamos cansados de una de sus cosas: los dichosos grupos. Esos que se crean por la mayor tontería y se quedan de forma permanente. Que hacen que tengas cincuenta mil mensajes, a cual más innecesario, y que tienen constantemente a tu teléfono sonando como una ambulancia, sea la hora que sea. Y cuando los silencias, resulta que te encuentras aproximadamente unos quinientos mensajes sin leer, que no leerás, solo harás como que los has leído con el fin de que no te aparezca ese simbolito de WhatsApp en la pantalla inicial, que tan nerviosa te pone, de “tienes mensajes pendientes”.

Vamos a ver. Entre los dos millones de redes sociales que tenemos y los tropecientos grupos de WhatsApp, ¿de verdad tenemos tanto que decir o ya es vicio? Es increíble ver como tu primo Manolo es capaz de publicar en Facebook,  Twitter e Instagram y al mismo tiempo mantiene veinte conversaciones en los grupos de WhatsApp que tienen en común, con nombres tan originales como: primos, cena primos, viaje primos,  familia, amigos y primos, etc. Si el primo Manolo tiene esa capacidad de comunicación, definitivamente podría ser presentador de Sálvame.

Otra de las cosas que caracterizan a estos grupos son las conversaciones tan originales que se mantienen. Se habla de todo, y cuanto más intrascendente, mejor.

whatsapp-iphone.jpg

En ocasiones,  sobre todo cuando veo el icono de WhatsApp y descubro que tengo ochocientos mensajes sin leer de doce grupos diferentes, admiro a esa gente que ha decidido vivir al margen de todas estas formas de comunicación moderna, porque comunicarse está muy bien, pero todo en su justa medida. Una sobre comunicación no deja de ser un cansino de toda la vida.

Reconozco la importancia de las redes sociales, pero son agotadoras. Suficiente tengo con Twitter, Instagram, Facebook, Linkedin, y otros más, como para que me estén recomendando crear un perfil en cada red social que aparece. Que hablando de eso, me han preguntado – no sé cuántas veces – que por qué no tengo Snapchat. Como amante del marketing digital, he aprendido que estar en todas las redes sociales es completamente innecesario. Llega un momento en que descuidas, por lo menos la mitad de ellas, por todo el tiempo que hay que gastar en mantenerlas actualizadas, por poner solo una razón. Todas cumplen con una función – diferente – que no necesariamente va a satisfacer tus necesidades. Y ni se diga de lo absurda que me parece esa plataforma. Así que… por favor, ya paren.

Volviendo al tema, en los grupos de WhatsApp solo hay dos tipos de gente: unos que hablan sin parar y otros que los ignoran sin cesar. Los que nunca dicen nada interesante y los que solo hacen que leen esas conversaciones para que no les aparezca el icono de WhatsApp con mensajes pendientes. Unos que escriben y otros que no leen, fiel reflejo de nuestra sociedad.

Pero más allá de todo esto, hemos perdido de vista algo significativo. Muchos grupos fueron creados con la intención de mantener al tanto a sus miembros de cosas importantes, como los grupos de trabajo, bandas, etc. Pero ¿qué tal si uno de los miembros se encuentra descomunicado? ¿Si no tiene internet o tiene el aparato descargado? Lamentablemente, no recuerdo ninguna ocasión en la que se me haya llamado directamente después de haber tratado un tema por el grupo. Si no lei el mensaje, me perdi de la fecha de reunión o no me informé sobre lo que sucedió. Todo lo quieren decir por WhatsApp, como si fuese la única vida de comunicación existente. Y esto, mis amigos, es algo que debemos solucionar.

o-USING-CELL-PHONE-570

Los grupos son, en realidad, una idea excelente: poder reunir en una sola sala virtual a un número de personas para compartir información o también organizar una cena. Honestamente, es algo realmente útil, y en realidad, costaría un poco tener que tomar el teléfono e ir convocando uno a uno (aunque en ocasiones, seria por completo más conveniente) Pero ¿qué pasa? Hay que volver al pasado y mirar de reojo al email, un medio de comunicación muy desprestigiado por una causa bastante similar (miles y miles de mensajes sin leer) Lo que sucede es que con el WhatsApp las consecuencias son todavía más devastadoras porque el móvil lo llevamos encima a todas horas, y lo que es peor, el abuso de este medio pone en peligro la lectura de los mensajes que son realmente importantes.

Todos tenemos,  hemos tenido y tendremos grupos de WhatsApp que silenciaremos porque hace tiempo que nos importan un comino, y que de vez en cuando entraremos para decir un oportuno “Jajaja” o un ‘’ok”. Mientras podamos silenciarlos, la tragedia no es tan grave. Solo espero que en próximas actualizaciones de WhatsApp, los señores de WhatsApp, que son muy graciosos, no les den por quitar la opción de silenciar los grupos, porque entonces más de uno se volverá un ermitaño tecnológico con tal de no tener que lidiar con los grupos.

Aunque, si queremos evitar esto, sería lo mejor utilizar los grupos para las conversaciones verdaderamente relevantes, poner horarios límites para dichas conversaciones – porque es una pesadilla estar mirando el teléfono cada cinco minutos en jornadas de trabajo o estudio -, o sencillamente, no pertenecer a grupos que, en realidad, no cumplen ningún objetivo. Eso haré yo. Ni un grupo más de WhatsApp, por favor.

¡Deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s