A favor de la sumisión

Inspirado en el libro Resolución para Mujeres de Priscila Shirer.

Sumisión. Una palabra que suele provocarle escalofríos al más fuerte. En realidad, mientras más fuerte, independiente, autoritaria y ambiciosa sea una mujer, más absurda le parecerá esta idea. La sumisión se define sencillamente como la decisión de rendirse ante personas, preceptos y principios que están en nuestra vida como autoridad. Aunque algunos han abusado de esa autoridad y otros han aplicado mal el concepto.

Nuestra sociedad supone que colocar a una mujer bajo la autoridad de su esposo, es ponerla en una condición inferior. Esto ha provocado que, durante las últimas décadas, se libre una batalla innecesaria sobre el intercambio de roles entre hombres y mujeres y la lucha por adquirir derechos y/o posiciones. Pero las relaciones humanas no fueron diseñadas para convertirse en una contienda de poder y fortaleza. Este no fue el deseo de Dios.

Lo queramos creer o no, en la sumisión todos encontramos libertad suprema. Según las Escrituras…

  • El empleado, hombre o mujer, debe someterse a su empleador (jefe) (Colosenses 3:22)
  • El ciudadano, hombre o mujer, debe someterse a la autoridad gubernamental (1 Pedro 2:13)
  • El creyente, hombre o mujer, debe someterse a la autoridad espiritual (1 Pedro 5:5)
  • El hijo, hombre o mujer, debe someterse a sus padres (Efesios 6:1)
  • Y sí, la esposa debe someterse al liderazgo de su esposo (Efesios 5:22-23)

Estos roles de sumisión a una autoridad – establecida por Dios – nos permiten experimentar la libertad que la verdad del Señor nos puede ofrecer. Si nos apartamos de estos roles, nos estaremos buscando problemas.

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Podemos ser muy capaces y fuertes por nosotras mismas, incluso más fuertes y capaces que muchas de las autoridades a las que debemos someternos. Pero esa fortaleza que forma parte de nuestra naturaleza y personalidad solo prosperará al máximo al rendirnos a la autoridad establecida por Dios. No podemos intentar ocupar una posición de control que no nos corresponde.

No importa si estamos de acuerdo o no, si lo queremos o no. No podremos disfrutar verdaderamente de nada si no nos mantenemos dentro de nuestros roles y límites. Así son las cosas. Incluso el hombre más poderoso que caminó en la Tierra demostró la importancia y valía de este principio:superbn-blanco-60x60.jpgSi alguien tan grandioso pudo demostrar este nivel de humildad para lograr un resultado mucho más grande, ¿qué excusa tenemos entonces para decidir no hacer lo mismo?

El falso concepto de sumisión a menudo se usa para manipular y controlar a las mujeres. Aboga por una callada obediencia y servilismo, y niega a la mujer un valor irreemplazable en sus relaciones, en especial la que tiene con su esposo.

Desafortunadamente, algunos líderes cristianos han contribuido con este falso concepto de sumisión pasando por alto las obligaciones del esposo de amar a su esposa. Esa es una tergiversación extrema de la intención de Pablo en Efesios 5:22-30.

La mujer se somete al Señor por tener un corazón humilde y agradecido, no porque sea una esclava, sino una sierva. De la misma forma, la sumisión bíblica en el matrimonio es servicio, no esclavitud. Una esposa piadosa está motivada a someterse a su esposo, no por temor, interés propio ni autoprotección, sino por amor (1 Pedro 3:6).

Como un fuego que se disfruta mejor dentro de los confines de una chimenea, la fuerza, autoridad y capacidad que tienes pueden demostrarse mejor si escoges desenvolverte dentro de los límites confiables y efectivos del orden establecido por Dios. Respeta ese orden. Eres diferente al hombre, no en valor, sino en función. Y esta es la esencia de la sumisión.

Muchos líderes han dejado de cumplir con sus responsabilidades. Si estás casada, probablemente tu esposo sea uno de ellos. Pero tanto tu esposo como el resto de los líderes establecidos por Dios, tendrán que rendir cuentas de la sabiduría, el cuidado, la devoción y la obediencia que aplicaron a la Palabra para cumplir con su función. Tú cumple con tu parte.

‘’Depende de nosotras exponer las mentiras de nuestra época y recordarle a esta generación la verdadera belleza y el valor de la mujer sumisa. La fortaleza de una mujer no se manifiesta mejor al demostrar su poder, sino al ser capaz de controlarla bajo la autoridad del liderazgo establecido por Dios’’ – Priscila Shirer

 

 

3 comentarios en “A favor de la sumisión

  1. Muy clara tu exposición al respecto y directa a las personas que tergiversan, a su conveniencia, el mandato de Dios. No hay persona que sea más sumisa que una motivada por el amor.

    Gracias Ammi 🙂

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  2. Pingback: A favor de la sumisión — Ammi Alba – luzvidalblog

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