Algunos hábitos que necesitas abandonar para evitar perder el tiempo.

Anxious Businessman Looking at Office Clock --- Image by © moodboard/Corbis

Si en algo todos nos convertimos en expertos a temprana edad (y sin nada de entrenamiento) es en perder el tiempo. No se tiene que sufrir de ningún tipo de déficit de atención para distraerse fácilmente, tiene más bien que ver con los hábitos que adoptamos a lo largo de nuestras vidas y que muchas veces, sin darnos cuenta, se terminan apoderando completamente de nuestro funcionamiento. Muchos dicen que para crear un hábito solo hace falta repetir las cosas por unos 30 días de la misma manera (o 21 días, segun otros dicen) es decir, que la mejor forma de abandonar un hábito es dejar de hace lo mismo por esa cantidad de tiempo, o “sobreescribir” la mala costumbre con una nueva y más saludable.

Esta lista de cosas que describo a continuación son malos hábitos que he dejado atrás. Esto me ha servido para ser más productiva, evitar distracciones y tener más control sobre mi propio tiempo. Mis experiencias pueden o no servirte a ti, pero en todo caso vale la pena compartirlas con los lectores, pues una o todas podrían resultar de ayuda a cualquiera.

  • Abusar de la multitarea.

Los humanos tenemos la terrible costumbre de creer que somos más productivos si hacemos muchas cosas al mismo tiempo, creemos que si somos capaces de llevar una conversación mientras terminamos un documento de trabajo, vemos un vídeo de gatos y además preparamos nuestro almuerzo, estamos en la “zona de gloria del multitasking humano”. No, y mil veces no. Lo más probable en ese escenario es que no recuerdes ni el 10% de la conversación a los cinco minutos, el documento esté lleno de errores, tengas que pausar el vídeo 15 veces y la comida se te queme o se olvide ponerle sal.

Las personas somos terribles en la multitarea, porque en realidad no estamos “fabricados” para procesar demasiados datos a la vez, necesitamos concentrarnos en una sola cosa para poder hacerla bien. Hacer las cosas mal, o a medias por no prestarles la suficiente atención nos hace trabajar el doble, y malgastar nuestro tiempo repitiendo tareas que podían haberse hecho bien desde un principio. Intenta dedicarle el tiempo necesario a las cosas, tanto en tu trabajo como en tu vida personal, o vas a terminar todos los días más agotado de lo normal y con la sensación de que no terminaste nada.

  • No establecer prioridades.

Esta también tiene que ver un poco con la de arriba. No hacer lo que tienes que hacer, cuando tienes que hacerlo. No saber que cosas necesitas hacer primero o son más importantes es trágico para al productividad. Si hacer varias cosas al mismo tiempo termina por convertirte en alguien que ofrece resultados mediocres, darle prioridad a las cosas menos importantes también te hará quedar mal. Muchos cometemos el error de creer que podemos hacer rápidamente algunas tareas sencillas antes de empezar a ocuparnos de las labores más complejas y tediosas pero que son más importantes. Al final casi siempre las “cosas simples” te toman más tiempo del que esperas, y terminas por darte cuenta que ya llevas retraso en lo que sí necesitaba prioridad.

Crea un lista de tareas y asigna su lugar dependiendo de su prioridad. Cuando haces primero las cosas que deben hacer primero, parece que te sobra tiempo para hacer las demás o que todo es aún más liviano luego de levantar las pesas más pesadas por un rato.

  • No hacer listas de tareas y creer que vas a recordar todo lo que tienes que hacer.

Al cerebro déjale el trabajo creativo, y a las notas, tu memoria.

Creer que nuestro cerebro especialista en distraerse y olvidar cosas es capaz de recordar todas y cada una de las tareas que necesitamos hacer y cuáles deben hacerse primero, es de locos. Así de simple. Usa un cuaderno, una aplicación, una pizarra, post-its, ¡lo que mejor te parezca! pero anota las cosas por fuera y ten siempre tu lista a la mano.

Hay infinidad de métodos para tomar notas en papel, o aplicaciones para organizarse mejor, lo importante es que no dependas solo de tu memoria. Al cerebro déjale el trabajo creativo, y a las notas, tu memoria.

En el momento en el que te conviertes en un adicto a las listas de tareas debes empezar a poner límites. A más de uno le pasa que invierte horas del día en organizar sus quehaceres en una libreta, pero no tiene nada de tiempo en ir a hacer las cosas. “Anotaré todas estas cosas aquí, les asignaré prioridades, fechas, horas, las adornaré con colores, mejor ¡planificaré todo por los próximos diez años!…” No exageres, planifica tareas a corto plazo, anota lo que debes hacer esta semana, o las citas importantes dentro de más tiempo que no recordarás, pero si no tienes que hacerlo por dos o tres meses no llenes tu lista con ello. No ocupes espacio innecesario.

Las listas de tareas demasiado largas nos hacen sentir abrumados, y con tantas cosas que hacer no sabremos cuáles hacer primero, nos entra la parálisis causada por el dilema de la elección.

  • Dejar que tu smartphone te controle.

La vida es hermosa cuando dejamos de malgastar nuestro tiempo mirando notificaciones de solicitudes de Candy Crush.

Esto debo agradecerle en parte a Javier Lacort, quien escribió hace poco sobre como pasó a dominar a su iPhone para que este dejara de dominarle a él. De ese genial artículo lo que más se quedó conmigo es el cómo las notificaciones ”push” son completamente innecesarias. Decidí desactivarlas casi todas, y el silencio que llegó a mi smartphone fue tan grande que no podría regresar a escuchar todas esas insignificantes, ruidosas, y molestas notificaciones cada 5 minutos.

Nadie necesita alertas de Facebook, Instagram, Twitter, etc., al instante. Lo único que hacen es distraerte y hacerte perder el tiempo revisando el móvil incansablemente. Aunque sigo revisando mucho más de lo que debería las notificaciones de mi teléfono, actualizando manualmente lo que quiero ver, la diferencia es abismal.

  • Revisar el correo antes de dormir o al levantarte.

Este hábito lo abandoné hace poco, y es una consecuencia directa de lo anterior. Noté que revisar el correo justo al levantarme, o antes de dormir, no me trae nada bueno. Al levantarme porque antes de ir a ocuparme de lo que dicen mis emails necesito terminar de despertar, bañarme, desayunar, etc., y para el momento en el que llego a mi PC a ocuparme de las cosas ya olvidé que correos debía responder o cuáles eran importantes, y, sin embargo, malgasté mi tiempo en la mañana revisando correos.

Antes de dormir no deberías ni mirar el móvil, pero ese hábito es más difícil de romper. No es la mejor de las ideas porque, en realidad, estás cansado, no piensas con claridad, y puedes llegar a ser más propenso a tomar malas decisiones. Si no planeas responder e igual vas a tener que revisarlo todo al otro día, solo estás perdiendo tu tiempo mirando el correo. ¿Tiene sentido o no?

Un comentario en “Algunos hábitos que necesitas abandonar para evitar perder el tiempo.

  1. Pingback: Rumbo al 2016 | Ammi Alba

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