Dejando el peor de mis hábitos – #2

depdmheEstuve pensando en cómo iniciar este escrito sin sentir algo de vergüenza. Pero no se me ocurrió nada. ¿Para qué intentar evitar lo inevitable? De todas formas lo tengo que decir. ¡He retrocedido algunos pasos!

Antes de mi viaje, estaba casi segura de que se me haría mucho más fácil luchar con el mal habito de comerme las uñas (o sencillamente dejarlas crecer) Pero ¡sorpresa! Me equivoqué. No había tomado en cuenta el hecho de que, en realidad, existen más probabilidades de que ceda a la tentación o pierda parte de ellas, si las descuido y/o me encuentro en el ocio por mucho tiempo (y ese, prácticamente, es el sinónimo del 50% de lo que fueron mis vacaciones).

Dicho esto ¡no se alarmen! En realidad, no me las comí (hasta repugnante me resulta el solo escribirlo) Mis uñas, por naturaleza, son frágiles y se rompen con facilidad. Y, lamentablemente, eso fue justo lo que sucedió, lo que en realidad es normal cuando comienzan a alargarse. Tuve que decidir limarlas todas, a fin de que estuviesen parejas y crecieran al mismo nivel. Y aquí estamos (solo por esta vez, no hay fotos)

Debo confesarles que estoy sorprendida por el impacto que ha tenido este tema. Estoy sorprendida por el número de personas que han decidido seguir este proceso conmigo, a fin de dejar el mal habito de comerse las uñas. Incluso, he podido ver el crecimiento en las uñas de buenas amigas que, gracias al haber leído mi publicación, tomaron la firme decisión de dejarlo. Muchos se han sentido motivados e inspirados y me siento honrada por ello. Aunque yo solo les estoy dando un empujón. ¡Ustedes son los responsables de su propio éxito! Así que, mis queridos compañeros, les pido disculpas y les suplico que continúen, porque yo también lo haré. Como dije al iniciar este post, solo he retrocedido algunos pasos. ¡Pero no me voy a rendir, ni de broma! Los tropiezos pueden acontecer en el camino, pero no por ello dejaremos de caminar.

Así que sigamos luchando. Tomemos medidas drásticas al respecto y hagamos los sacrificios necesarios. Esto aún no termina, pero con ayuda de Dios, auto disciplina y dedicación, lo hará muy pronto.

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  1. Pingback: Rumbo al 2016 | Ammi Alba

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