Caminando a ciegas.

blindfoldedEs increíble lo que el pecado puede hacerle a una vida.

Imagina que estas en medio de la oscuridad, en una habitación que no conoces. A la oscuridad le llamaremos PECADO. A la habitación, le llamaremos LA VIDA. Ahora, imagina que, mientras vas caminando torpemente y a ciegas por toda la habitación, comienzas a tropezar con todo. Te das en el dedo meñique del pie, te golpeas el brazo, chocas contra una ‘’mesa’’, entre otros acontecimientos dolorosos. A estos objetos con los que chocas, le llamaremos DECISIONES.

¿Pensaste en todo eso? La historia con el pecado realmente es bastante parecida. Pero, ¿qué tal si te digo que esos objetos son muy bondadosos, a comparación con el mencionado pecado? Pues creo que es bastante obvio. ¿Sabes por qué? Dejándonos de metáforas chistosas, el pecado es un ladrón que no tiene misericordia. Es capaz de robarte la salud, la familia, los amigos, la fe, el propósito de vivir, la esperanza, e incluso la inteligencia (y todo al mismo tiempo). ¡El pecado es muerte y no tiene misericordia! Se lleva consigo todo lo que tienes, hasta dejarte frío, solo y sin nada, en medio de la nada. Sí, así mismo.

Suele venir en diversas formas y tamaños; desde una mentira ‘’piadosa’’, hasta adulterar con la vecina. Desde esos famosos ‘’nadie se va a enterar’’ hasta los imperdibles ‘’ ¿qué hice?’’. Y la decisión de hacer cualquiera de estas cosas no nace de la noche a la mañana. Las puertas hacia una vida pecaminosa las abrimos y las cerramos nosotros mismos. Si le damos oportunidad al pecado de coquetear con nosotros, y decidimos escuchar, poco a poco comienza a crecer conforme vamos tomando decisiones día a día, hasta convertirse en la carga insoportable que nos quiere aplastar.

El pecado te aleja de Dios y de las cosas buenas que Él tiene para ti. Cuando dejas que se apodere de tu vida, inicialmente todo es ”divertido”. Eso es lo que hace que el pecado nos resulte tan cautivador. Crees que las cosas realmente van bien, y sientes cada vez menos necesidad de acudir a Dios, pero poco a poco lo vas ofendiendo con tus palabras o decisiones, poniendo en riesgo tu salvación. La oportunidad de vivir una eternidad en victoria con el Creador del Universo. Termina importándote poco lo que piense el pastor o la pastora, te crees superior a todos, olvidas lo que es realmente importante, aprendes a herir con facilidad, eres cada vez menos consciente de lo que haces, alejas de ti a los que amas, y la lista continua. Y cuando el pecado ya te lo ha quitado todo, y abres los ojos en medio del desastre, créeme, puedes llegar a sentir que no hay basura que valga menos que tú.

Pero Dios quiere ahorrarnos todo ese proceso. Nos ha proporcionado su Palabra, y por sobre toda las cosas, nos envió a su hijo Jesús para que, al aceptarle, pudiésemos librarnos de los planes de Satanás. El pecado no perdona, pero ¿sabes qué? Dios si puede y desea hacerlo. El pecado podrá habernos lastimado, pero si estamos dispuestos a entregarnos y reconocer con sinceridad lo que hemos hecho, Dios nos levanta, nos restaura y hecha al fondo del mar todos nuestros errores. Él nos ama, y está dispuesto a quitar de nuestros ojos la venda que nos impide ver con claridad el camino. El esta dispuesto a iluminar la habitación oscura en la que nos podemos estar encontrando justo en este instante.

2 comentarios en “Caminando a ciegas.

  1. Pingback: Rumbo al 2016 | Ammi Alba

¡Deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s