Populares de segunda.

Confieso que, en lo personal, es decepcionante ver como tantas personas con el maravilloso don de la música que Dios les ha concedido, pierden la visión y olvidan el propósito por el cual fueron llamados.

Jóvenes cristianos que tienen un gran talento, y empiezan a darse a conocer en compañía de otros jóvenes igual de talentosos. Buscan procedencias y se ponen al día en programas de radio y televisión. Ganan mucha notoriedad (no fama) y ves que responden a las entrevistas, dándole la gloria a Dios. Pero al salir de ahí, ¿que es lo que verdaderamente hacen?

Créanme, no estoy indicando que este mal que busques la manera de dar a conocer tus talentos. Al contrario, eso es lo que Dios quiere que hagamos, y no que los enterremos. Pero si no llevas una vida conforme a Su palabra y si no permites que ciertamente, Él haga un cambio en tu vida. ¿qué vas a transmitir detrás de tus canciones? ¿de aquello que toques, o prediques?

Muchos, por no llevar una vida devocional con el Señor y terminar permitiendo que todo lo demas se convierta en su todo, empiezan a caer en el artitaje. Buscar luces, cámara y no querer salir de ahí nunca. Comienzan a llenarse del aplauso del público, desconocen a los que primero fueron sus amigos y se ahogan en el deseo de llegar a la cima.

Iniciaron haciendo música para Dios, pero terminaron haciendo música para el mundo. Y no departo de la letra de las canciones, sino de aquellos a quienes quieren agradar.

Dios quiere que seas magno en la vida, pero que no disipes el objetivo. Este camino de la adoración , las producciones y los conciertos es una montaña y muchos de los que comienzan a escalar se entretienen y se distraen. Se enamoran del maquillaje, la tarima o de como se escuchan los aplausos.

Cuando las personas me escuchan cantar, muchas veces, lo primero que les sale decir es: ‘’Wau, eso sí está áspero. Esta chica es una artista”. Y mi respuesta suele ser, con una mirada entre sorprendida y halagada, cachetes rojos: “¿Lo soy…?”

¿Y yo, lo soy? Quién sabe. ¿Me quedaría grande el sombrero? ¿Sería arrogante autodenominarse así? En lo personal me concentro mucho más en hacer la obra. En que yo pueda ganar almas para Cristo a través de mi música, y no en que me llamen ‘’artista’’. Eso a mi no me interesa. Si lo que hago es arte, o aspira a serlo, no me corresponde a mí decirlo. Mi propósito se encuentra aquí: ”Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31” Es a eso a lo que me llama Dios. Y a mas nada.

No me considero la persona más humilde de todas. Dios aún trabaja en mi carácter, que suele tener cierto nivel de orgullo en algunas ocasiones. Pero evito, a toda costa, creer que merezco estar frente a una multitud, con un micrófono en mano, y recibir halagos al bajar de alli. ¿Merecerlo, yo? ¡Ni en sueños! No estuviera siquiera respirando si no fuera por la gracia y la misericordia de Dios. Y no quiero jamás olvidar eso.

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