El hombre de Dios.

Un hombre verdaderamente entregado a Dios es un hombre que más que inteligente, es sabio. Aún con sus imperfecciones, sabe lo que hay que hacer, cómo hay que hacerlo, cuándo hay que hacerlo y con quién. Porque su espíritu está conectado con el de Dios. Porque ha hecho propios los pensamientos y sentimientos del Padre.

Un hombre de Dios es un hombre que pertenece, obedece y sirve a Dios. Es un hombre que reconoce la importancia del respeto y la honestidad.
El hombre de Dios es un hombre que no se deja influenciar por las circunstancias en su contra. Más bien, se abre paso entre ellas.
Sabe que no es perfecto, y no lo considera una excusa para no mejorar y crecer.

A un hombre que está verdaderamente entregado a Dios, le interesa más leer la Biblia que el perfil en Facebook de las mujeres. Desvía su mirada al cielo, y no a las faldas cortas. Aunque a veces quiera dejarse llevar por sus deseos carnales, sabe decir NO. Y cuando se equivoca, no tarda en rendirse a los pies del Maestro.mat_286

El hombre de Dios no es arrogante ni orgulloso. No mira a los demás por encima del hombro solo porque es músico, canta o predica.
El hombre verdaderamente entregado a Dios es un hombre que desea parecerse más a Cristo cada día y adquirir SU caracter. Es un hombre que sabe callar. Que entiende que el hablar demasiado, aunque sepas qué decir, te convierte en un tonto.

El hombre de Dios no es dado a buscar problemas.
El hombre de Dios reconoce su lugar y busca ser alguien en la sociedad. Aprovecha el presente y piensa en el futuro.
El hombre de Dios tiene buen manejo del dinero.
El hombre de Dios lidera sus relaciones. Pone a Dios en primer lugar en cualquiera de sus circulos sociales.
El hombre de Dios esta ENAMORADO de Dios. Busca hacer su voluntad por encima de todo.

Este hombre busca una mujer de Dios. Y cuando la encuentra, hace siempre un esfuerzo por controlar muchos de sus deseos. No se presta a dedicarle canciones de Camila, Reik o Aventura. La respeta, la cuida, la estima y le brinda el trato y el amor que Cristo le brinda a la Iglesia.

El hombre de Dios no tiene el pecho descubierto en su perfil de redes sociales mostrando lo saludable que está. Reconoce que asi como la mujer debe guardarse para su esposo, así tambien el hombre debe guardarse para su esposa y esto incluye el NO estar enseñando todo lo que se supone solo la esposa debe ver.

A un hombre de Dios le gusta más ir a la Iglesia que tan solo quedarse a dormir en casa o ver televisión. Sabe sacar tiempo de intimidad con Dios.
El hombre de Dios no busca excusas, da razones. Si esta errado, lo reconoce e intenta no prometer si sabe que no puede cumplir.

El hombre de Dios no cierra su mente. Se educa a sí mismo. Es un hombre firme, constante y visionario.
El hombre de Dios no se deja llevar por sus impulsos. Se toma su tiempo, y es paciente.
El hombre de Dios es obediente.
El hombre de Dios también es cabeza de su hogar. Trae pan, abrigo y sustento a su familia. Presta suma atención a sus responsabilidades. No se esconde, ni se aparta de sus quehaceres. No culpa a los demás por sus errores, ni es rápido para juzgar.

El hombre de Dios no toma decisiones apresuradas. Siempre consulta la oración.
Un hombre de Dios es un hombre en constante conexión con el Padre, con deseos de crecer y dedicado a la obra. Busca siempre seguir los frutos del espíritu y aún asi sigue siendo un hombre común. Lo que lo diferencia de todos los demás es haber abandonado por completo su YO para hacer morar a Cristo en él. Es fiel seguidor de Cristo, sabe lo que conlleva serlo y continua siguiendole.

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