El circulo del odio.

En el devocional que mis compañeros de trabajo y yo solemos tener todos los lunes, prestamos suma atención a una hermosa anécdota que recibimos: El círculo del odio. Espero la disfruten. A mi particularmente, me encantó.

El circulo del odio.

El director de una empresa le gritó a un empleado por su tardanza.
El empleado, al llegar a casa, le gritó a su esposa por gastar el dinero.
La esposa le gritó a la ayudante por romper un plato.
La ayudante le grito al perro por hacerla tropezar.
El perro salió corriendo y mordio a una señora por obstaculizar su paso.
La señora fue a la clinica a ponerse la vacuna y le grito al enfermero porque le dolía la inyección.
El enfermero le gritó a su mama al llegar a casa porque no le gustó la cena.
La madre, tolerante y llena de amor, respondió a su grito:
Perdona, hijo mio. Mañana te prepararé tu cena predilecta. Debes estar muy cansado. Te pondre sabanas nuevas y podras dormir en paz. En el dia de mañana todo mejorará.
Entonces, de pronto, el circulo del odio se rompio.

Aunque probablemente no estemos hablando de odio en sí mismo, muchas de nuestras actitudes muestran todo menos paciencia y amor. No somos perfectos, pero eso no justifica tantas de las malas decisiones que tomamos, especialmente de forma impulsiva. Podemos ser diferentes, y romper el circulo de la incomodidad y la impaciencia reflejando a Cristo, y mostrando amor y dominio propio como se nos ha llamado a tener.

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